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05/02/2016

Qué es un chamán: Introducción al chamanismo

Introducción al chamanismo

¿Qué es un chamán? El chamanismo es un fenómeno complejo. Presenta un conjunto de modos de acción articulados cuyo entendimiento es difícil. Su origen es detectable en grupos humanos incluso antes de que se desarrollara la escritura y existieran ciudades.

Las prácticas chamánicas son más que una contribución prehistórica a la cura de enfermedades. Proporcionan una visión del mundo que podríamos describir como 'no ordinaria'. Desde una perspectiva filosófica, permite una comprensión formal del llamado pensamiento analógico. Esta forma de pensar es tan nuclear para el chamanismo como lo es el pensamiento lógico para el mundo científico.

El ser humano probablemente puede ser entendido desde una perspectiva más amplia al revelar sus primeras respuestas al dolor, enfermedad y muerte. Este conocimiento puede contribuir al bienestar y la salud, en la medida en que proporciona una comprensión práctica y natural de la conexión de la persona consigo misma, incluido su entorno y su ecosistema de referencia. El chamán es un sobreviviente, que ha pasado de una u otra forma por el dolor, la enfermedad y la muerte.

Una de las cuestiones que convierte el fenómeno chamánico en un hecho admirable es su presencia extendida entre todos los grupos que fueron nuestros antepasados. Sus prácticas, aunque se desarrollan en la actualidad, trabajan con elementos, referencias básicas y símbolos y emociones arcaicas presentes desde el origen de la humanidad. El estudio de la distribución geográfica de la práctica chamánica muestra la presencia de actividades similares en los cinco continentes.

El mapa del mundo que interpreta o trabaja el chamán puede entenderse desde lo que psicológicamente se llaman "Estados modificados de conciencia". Tales estados, a los que normalmente se accede a través de un período de transición, a veces se identifican como trance o viaje. Un estado modificado de conciencia es obviamente un período de transición entre dos estados normales de conciencia. Además, los estados modificados suelen desarrollarse en tres períodos:

1) transición al estado.
2) estado modificado en sí.
3) transición al estado normal

En ellos intervienen no solo el sanador, sino también la persona atendida y a menudo otros participantes.

Para modificar el estado de conciencia existen estrategias muy diversas, la mayoría de las cuales no incluyen el uso de sustancias psicoactivas. A medida que se adquiere experiencia, es más fácil entrar en ellos. Lo mismo ocurre con la práctica de técnicas de relajación.

Durante el mismo día, ocurren cambios naturales en la conciencia. Durante el período de sueño se producen modificaciones con diferentes características en el nivel de conciencia y en sus contenidos. Una hipótesis para explicarlos es que son capaces de pasar de la conciencia usual al mundo de los sueños sin pasar por la relajación del inicio de las etapas del sueño.

Incluye en su actividad lo que sería típico de un psiquiatra o psicoterapeuta prehistórico. Especialmente si se considera que "la psicoterapia es un camino para la expansión de la conciencia. Es una actividad en el desarrollo de nuestra vida con la que nos ayudamos a nosotros mismos y a los demás a despertar del estupor de la inconsciencia y la ignorancia para saber quiénes somos realmente" (Shainberg 1993). Existen numerosas definiciones: -"Entre los siberianos y otros grupos del mundo con creencias similares, es la persona a la que se atribuyen poderes para curar a los enfermos y comunicarse con el mundo de más allá" (The New Encyclopedia Britannica, 1989) -"Sanador indígena que altera deliberadamente su conciencia para obtener conocimiento y poder procedentes del mundo espiritual para ayudar y curar a los miembros de su tribu" (Krippner; 1988)

-Entre los Ojibway en Canadá "es la persona, hombre o mujer, que experimenta, absorbe y comunica una forma especial de apoyo y poder curativo" (Grim; 1983)

-"El que conoce las técnicas arcaicas del éxtasis" (Eliade)

-"Persona a la que se le atribuyen poderes especiales para comunicarse con los espíritus y para influir en ellos separando su alma de su cuerpo. Los espíritus le ayudarán a realizar sus tareas que incluyen descubrir la causa de la enfermedad, el hambre y cualquier desgracia y prescribir la cura adecuada. Se encuentra entre los pueblos siberianos y otros asiáticos; su actividad también está presente en muchas otras religiones y con otros nombres" (The Cambridge Encyclopedia, 1990).

-"Persona dispuesta a confrontar los mayores miedos y sombras de la vida". Y dependiendo de los resultados: "sanador que ha experimentado el mundo de las tinieblas y que ha confrontado sin miedo su propia sombra tanto como el mal ajeno, y que puede trabajar exitosamente con las fuerzas de la oscuridad y la luz" (Sams; 1990)

-"Guía, sanador, fuente de conexión social, mantenedor de los mitos del grupo y su concepción del mundo" (Walsh; 1990). También se usa para referirse a alguien que está "hiperactivo, excitado o en movimiento", o es "capaz de calentarse y practicar austeridades" (Walsh; 1990)

-"El técnico arquetípico sagrado. Su profesión se desarrolla en un espacio que une la imaginación mítica y la conciencia ordinaria" (Larsen).

-"Persona de cualquier sexo que tiene un contacto especial con los espíritus (entendidos como fuerzas no fácilmente evidenciables) y capaz de usar su habilidad para actuar sobre aquellos afectados por esos mismos espíritus" (Harner).

-"Gran mago y sacerdote de ciertos pueblos primitivos, especialmente del norte de Asia. Entre los más famosos están los chamanes de Siberia" (diccionario de la O.C.); The Modern Handbook (1985).

-Chamanismo: "Arte de vivir eternamente en armonía con la creación" (Matthews en "The Celtic Shaman", 1991). Hay tres elementos clave para definir a los chamanes que:

-Pueden entrar voluntariamente en estados alterados de conciencia.
-En esos estados se experimentan a sí mismos "viajando".

-Y usan esos viajes como método para adquirir conocimiento o poder y para ayudar a su comunidad" (Walsh, 1990).

Para encontrar grupos con individuos que actualmente practican el chamanismo es necesario ir a los márgenes de lo que llamamos el mundo civilizado. Por el hecho de estar vinculados a grupos que muestran una relación estrecha con la naturaleza, en la medida en que cualquier amenaza a ésta empobrece nuestra comprensión posible de sus manifestaciones específicas.

Las áreas del planeta que han albergado un mayor número de civilizaciones y tienen una estructura social más centralizada desde grandes centros urbanos son las que conservan menos rastros de actividades chamánicas. Estas aún pueden encontrarse entre los "inuit" (nombre que se dan a sí mismos los esquimales del norte) o los habitantes de la "Tierra del Fuego" (primeros habitantes de las partes australes de América), entre los habitantes de las selvas africanas, asiáticas y americanas o en lugares inaccesibles como desiertos y montañas.

Fronteras del chamanismo: ¿Qué son los chamanes en comparación con otros "ayudantes" como sacerdotes, médicos, curanderos, magos, hechiceros y brujos?

La relación de ayuda es un fenómeno de gran interés, porque revela características fundamentales de la visión del mundo que ayuda tanto a quien es ayudado.
Así, según las características de quien es ayudado, quien ayuda y el tema a tratar (ya sea problema o enfermedad), se subraya, fisgonea o destaca una parte del "mapa del mundo". El área de trabajo se define por las zonas donde se superponen parcialmente sus respectivos "mapas".

Es un hecho científicamente aceptado en psicoterapia que uno de los buenos factores pronósticos en términos de tratamiento es que su mundo de referencia básico, sus valores, sean compartidos. (En tratamientos quirúrgicos no es tan relevante, aunque las posibilidades para los pacientes de elegir el hospital de intervención también responden a criterios que el paciente o su familia considere más adecuados según los valores atribuidos al cirujano y su entorno).

La relación de ayuda, en cualquiera de sus formas, será más operativa en la medida en que creencias, tanto en teoría como en práctica, sean coparticipadas.

A) Sacerdote y chamán. El chamán está presente en las sociedades preagrícolas de cazadores-recolectores, su conocimiento se basa especialmente en su experiencia individual de primera mano. La tradición y el ritual tienen menos peso en el papel del sacerdote. Este opera desde grupos agrícolas sedentarios.

En las actividades chamánicas, el estado modificado de conciencia es un medio esencial para el desarrollo de su actividad. El sacerdote no necesita alterar su estado de conciencia para actuar.

El sacerdote se enmarca en grupos sociales más complejos. Forma parte de una estructura religiosa más jerárquica y centralizada. El entorno de las ciudades facilita y demanda formas de comunicación más indirectas entre ciudadanos debido a su crecimiento. La distribución de la población y su organización se realizan de forma piramidal. En cambio, los grupos nómadas en cuyos seno florece el chamanismo son menos jerárquicos y las relaciones interpersonales son más directas, más "horizontales". El contexto chamánico es menos autoritario en términos de comportamiento individual, a ese nivel hay menos regulaciones formales de la moral particular.

Sin que deban tomarse de manera rígida, sino más bien como preferencias o características más comunes, algunos criterios básicos pueden ser orientativos.

Podemos considerar también la existencia de figuras que desempeñan ambas funciones. Por ejemplo, el "marakame" (chamán huichol) es ambas cosas, predominando la función chamánica o el sacerdocio según las circunstancias (Harner).

Chamán y médium 

Ambos afirman estar relacionados, de alguna manera, con "espíritus". En ambos hay un cambio en la conciencia, una modificación que puede ser buscada voluntariamente por ambos. En el caso del chamán, el control de la relación con los espíritus es, en general, más fuerte; mientras que el médium actúa de manera menos combativa y adaptada a lo que se desarrolla en esos momentos. El chamán puede conversar con los espíritus y parece tener más poder que el médium. Él es los "espíritus" que están por igual.

Para Krippner (1980), entre los sanadores es posible establecer una tipología con cinco grupos distintos:

-Chamanes
-Espiritistas
-Sanadores esotéricos
-Sanadores religiosos o rituales
-Sanadores intuitivos

Las actividades chamánicas podrían describirse parcialmente como una forma particular de mediumnidad. También se puede decir que el médium está presente en el mundo urbano y su trance es pasivo, mientras que el chamán usa la naturaleza, el mundo rural, como referencia y su trance o conciencia chamánica es usualmente un fenómeno activo con control mantenido.

Harner considera esencial para el chamanismo el estado similar al trance, que se describe como un "viaje" (estado de conciencia chamánica). Al concluirlo, es capaz de recordarlo. El médium no necesariamente recuerda lo que hizo o sucedió durante el trance.

Según estos criterios, al estudiar la obra de E. Cayce, ésta sería no sólo como médium sino también, en ocasiones, como chamán.

En sus estados de trance se distinguía por el uso de la técnica llamada "canalización". Así que se busca un estado de trance sin posesión. Cayce lo entendía como un poder, como una influencia que uno podía despertar en sí mismo. Insistía en alcanzar un trance sin posesión:
"¿No permitir que sea dirigido por una identidad que proclama ser tu guía? ¿Por qué?, porque invocar el infinito es mucho más grande, mucho más satisfactoria, más fiel a la experiencia del alma que ser dirigido o guiado por una entidad externa al yo, que -como yo- es un estado de transición o desarrollo" (Reed y Cayce, 1993).

El estado de trance sin posesión es, por ejemplo, practicado entre los Gnawas (ver parte III). El movimiento se logra mediante lo que describen como trance cinético. El trance cinético es una técnica de raíces ancestrales, que influye prácticamente en todos los niveles de la persona, dotándola por su práctica de nuevas formas y perspectivas sobre la auto-experiencia. Mediante la desinhibición, es posible alcanzar estados de fusión con el entorno que se manifiesta como réplica de nosotros mismos.

El estado de trance con posesión está presente en todas las culturas, en África, América, Europa, Asia y Australia. Mientras ocurre, la persona ya no es propiamente ella misma. Alienada, se convierte en alguien externo. En tales estados hay una disminución de la capacidad de autocontrol por parte del sujeto. Al mismo tiempo, su capacidad para estar consciente del exterior disminuye. Por ejemplo, en los estados de trance del Vudú caribeño (ver parte III).

C) médico tradicional y chamán. El curandero se presenta como una persona capaz de tratar enfermedades especialmente temidas por el pueblo y para las que la medicina no tiene todavía métodos terapéuticos más eficientes (Enciclopedia brasileña de culturas, 1977).

La actividad del sanador puede ser muy variada y poco común. Su conexión con los clientes no es tan cercana como la que suele tener el chamán. Ocurre más en áreas rurales que urbanas.

El chamán podría considerarse un tipo de sanador, pero no todos los sanadores serían chamanes.

El mago y el chamán

Producen la sensación de lo extraordinario, rompen con las rutinas de la vida, hablan sobre el espacio y el tiempo; son poderes que comparten.

El mundo de la magia ha sido a veces caracterizado por una intensificación de la actividad o el conocimiento específico obtenido por medios extraordinarios. Puede clasificarse como objetivo, cuando sus resultados finales pueden de alguna manera cuantificarse; y subjetivo cuando los resultados son imaginarios o no verificables (Ouspensky, 1944). Nevill Drury, señala que los chamanes son sanadores físicos y espirituales en culturas aborígenes del mundo. Los brujos son su imagen en el espejo de las tradiciones culturales actuales. Resalta los paralelismos existentes entre el chamanismo y lo oculto.

El brujo que conocemos hoy a través de los medios (TV, cine, circo, etc.) puede generar el mismo asombro que el chamán y quizás pueda remontarse a sus orígenes. Sin embargo, carece de la proyección curativa que es esencial para el chamanismo.


E) el místico y el chamán. Los místicos pueden verse como un "grupo informal" según los psicólogos. Repetidamente experimentan en sí mismos y observan los cambios mentales resultantes. Usan el canto, la música, la meditación y otros sistemas para desplazarse a regiones particulares de su mente. Y, lo más notable, parece haber una referencia mundial en la que los puntos comunes de estas tradiciones superan con creces las diferencias. "Aquí, por el contrario, son más superficiales que profundas o fundamentales" (Clark, 1983). Muchos investigadores, especialmente antropólogos, entienden el chamanismo como un fenómeno religioso arcaico cuyo personaje central se caracteriza como maestro en el arte del éxtasis (Edwards 1994).

El éxtasis se define como un estado psicológico caracterizado por una sensación absorbente de admiración, gozo arrebatador y, a veces, alienación.

Desde una perspectiva teológica, se refiere a un estado de unión con Dios o lo divino a través de la contemplación y el amor íntimamente vivido fuera, con la suspensión más o menos de la actividad sensorial respecto al mundo exterior.

Esta desconexión puede lograrse de diversas formas. Por ejemplo, en el llamado néctar de la meditación del budismo tibetano. Durante la meditación, el practicante mueve su atención a una parte muy específica del cuerpo, la punta de la lengua. Según se concentra más en ella, el practicante se siente inmerso en un profundo estado de dulzura. Intuitivamente, mediante su propia práctica, chamanes "bon" tibetanos habían descubierto este método de enfocar la atención y alterar el nivel de conciencia. Hoy conocemos, a partir de datos objetivos aportados por el microscopio, que precisamente en la parte anterior de este órgano se concentran terminaciones sensoriales capaces de captar lo dulce, mientras que lo salado, picante o amargo se distribuyen preferentemente en otras zonas de la lengua.

La experiencia del éxtasis no implica ganancia ni pérdida de control. Otros estados descritos por los místicos, como el conocimiento intuitivo, sí implican aumento del control. Para Edwards (1994), el éxtasis ocurre en varios niveles en la persona: 1) se basa en una experiencia fisiológica, física.

(2) es un estado emocional. (3) proporciona un tipo especial de percepción, a veces descrita como intuitiva.

(4) es un estado no ordinario de conciencia que da una dimensión especial a lo anterior.

El éxtasis puede clasificarse según cuatro categorías no mutuamente excluyentes. 

-Éxtasis profético y místico.
-Éxtasis chamánico
-Éxtasis sexual
-Éxtasis producido por sustancias

El místico habla de la corriente desbordante de la presencia divina. Esta grandeza ha sido descrita poéticamente, como en San Juan de la Cruz o Ibn Arabi. Los místicos, a partir de esas experiencias de inmersión en lo divino, a veces pueden anticipar experiencias visionarias del futuro. La actividad profética expande esta presencia desde el futuro para modificar el presente y preparar a la gente. El éxtasis sexual forma parte de la respuesta orgásmica. Un estado modificado de conciencia, a veces fugaz y de duración difícil de estimar, ocurre durante éste. El tantrismo, practicado desde el marco del yoga o budismo, busca expandir la conciencia usando la alerta y el enfoque que produce la actividad sexual mediante técnicas específicas. Durante el orgasmo inducido, temporalmente, aparece un período con características de estado modificado de conciencia, con cambios en la percepción corporal, en la estimación del tiempo y otras variables psicológicas...

El éxtasis por sustancias puede tener diferencias según las características de éstas. El marco cultural, las expectativas y el modo de consumo pueden condicionar profundamente la experiencia y lo que se puede aprender a través de ella.

Harner piensa que el término trance se usa preferiblemente entre médicos, mientras que el término éxtasis es más teológico y humanista, pero ambos tienen el mismo significado. Los tiempos de entrada y salida en él tendrían características de crisis. En el lenguaje coloquial también se identifica el hecho de estar en trance con estar en crisis. En el contexto chino tradicional crisis significa "peligro y oportunidad".

Los profundos cambios en la experiencia de la fisicalidad pueden ocurrir espontáneamente cuando se vive una situación cercana a la muerte. En ocasiones, es una vía usada deliberadamente por chamanes y magos. También pueden ocurrir a través de la música, la relajación, el uso de sustancias (es decir, ayahuasca, ciertos hongos, ver Ott, párrafo 1.5.2. a) y muchos otros procedimientos. En la gran literatura internacional varios de estos estados se describen como experiencias fuera del cuerpo (OBE: out of body experience, o "viaje"). (Ver mapas de estados modificados de conciencia)

Características destacadas por los místicos incluyen la intensificación de emociones y pensamiento global. Es más propio del chamán intensificar acciones y usar el pensamiento concreto (Ouspensky).

La producción de una experiencia directa, personal y transformadora que ocurre en el misticismo está presente también, según Walsh, en el chamanismo. Ambas experiencias pueden no transmitirse bien y, con el paso del tiempo, perder fuerza, volverse vacías y rituales rutinarios. En su mejor sentido, el ritual, como el arte, es la culminación activa de una transformación simbólica de la experiencia.

Muchas técnicas de trance se usan en rituales como "puertas" al inicio y al final del trabajo. En este ámbito, los rituales pueden perder presencia a medida que el sujeto aprende y se familiariza con los estados de trance.

Los rituales pueden servir para disminuir la angustia ante lo desconocido o lo que va más allá del individuo. En el área cognitiva pueden aumentar la concentración de los participantes modificando la atención, en el área física facilitan la relajación y en el área emocional modulan la ansiedad, el sentido de falta de control o la expresión de la ira.

Desde el punto de vista clínico, en la llamada neurosis, la actividad obsesiva (pensamientos repetitivos) y la compulsiva (acciones impulsadas a repetirse) forman parte de mecanismos psicológicos que reducen la angustia y previenen la posibilidad de trastornos más profundos. Los rituales asociados con el orden y la limpieza están especialmente presentes en personas perfeccionistas como sistemas o mecanismos de defensa contra la ansiedad. La no realización de los mismos genera malestar, mientras su realización busca alivio.

El poder transformador de las crisis en general y de la muerte es especialmente destacado por místicos y chamanes.

¿Es ese el objetivo? Su actividad apunta a curar, sanar. Busca actuar siendo en sí mismo un remedio. Desarrolla una relación de ayuda. Cuando inicia cualquier trabajo siempre tiene un propósito. La situación tiende a vivirse como un desafío con un motivador poderoso y, a la vez, una fuente de inspiración. De forma general, sus tareas pueden consistir en: 1) restaurar la salud. (2) limpiar. (3) purificar. (4) reparar. (5) mejorar las relaciones del individuo con su grupo y entorno. (6) dar sentido a lo que sucede, explicándolo o reenmarcándolo de forma significativa. Este tipo de actividad puede desarrollarse sobre problemas corporales, emocionales, cognitivos o sociales. Sin embargo, lo que específicamente diferencia al chamán de otros ayudantes es que utiliza estados modificados de conciencia. Es decir, modifica deliberadamente su atención con un propósito específico para su trabajo. Mientras realiza su labor, su capacidad de mostrar atención selectiva puede llegar a ser absoluta. El chamán, al intervenir en el cuerpo o la sanación de relaciones interpersonales, hará continuas referencias al mundo del "espíritu" o estado chamánico de conciencia, en el que se desarrolla su labor fundamental. Sus intervenciones pueden entenderse desde varios niveles, de manera analógica. Así, por ejemplo, sucede en la llamada "choza de sudor" ("sweat-lodge" en inglés), también conocida como ceremonia "sweat lodge". Busca la purificación de manera integral: física, emocional y social. En algunos lugares de Canadá, como Thunder Bay (Ontario), siguiendo tradiciones del pueblo ojiwey local, esta técnica se usa en el tratamiento de problemas con alcohol y heroína. Ambas sustancias pueden actuar globalmente en la persona en aspectos psíquicos, somáticos y sociales; por tanto, es lógico que los tratamientos integrales sean más eficaces. Para mayor precisión debemos distinguir entre chamán y chamanismo. No todos los actos de un chamán son necesariamente actos chamánicos.

Y sujetos no chamanes pueden usar o desarrollar tareas basadas en tales técnicas. Nuclear para el chamanismo es la capacidad de entrar a voluntad en un estado modificado de conciencia (estado de conciencia chamánico: E.C.Ch.) con fines terapéuticos, para buscar conocimiento y, al terminar este trance, ser capaces de recordar lo ocurrido durante el mismo. 1.2. ¿Cómo lo hace? La enfermedad misma es camino al conocimiento terapeútico en el chamanismo. Cualquier enfermedad y su cura pueden entenderse según cuatro momentos. La situación previa en la que se dieron los antecedentes. El surgimiento y desarrollo del problema. El momento de la crisis. Y finalmente, la recuperación.

Una de las maneras de entender la formación del chamán desarrolla simultáneamente esos cuatro pasos en la fase de su historia recogiendo la aparición de experiencias inusuales o signos físicos extraños que son únicos para un individuo. También puede haber periodos de reflexión solitaria. La búsqueda de respuestas en el aislamiento voluntario ha sido una de las vías en que los humanos han iluminado o reenmarcado sus problemas y han mantenido una sabiduría que va más allá de lo ordinario. Entre los indios de América del Norte se conoce como "visión de búsqueda". La planificación y desarrollo del problema se entienden como un llamado de "espíritus", como una vocación especial, que constituiría la segunda fase. Estos podrían ser: a) el llamado de cualquier enfermedad. Es evidente que para aprender es mejor ponerse manos a la obra, practicarlo, vivirlo intensamente o sufrirlo. En este sentido, una de las formas principales de aprendizaje sobre un problema es haberlo atravesado y superado. En caso de enfermedad, haberla superado con éxito será una de las formas primarias de conocerla y saber manejarla. Los sanados se convierten en expertos, fuentes de información sobre un proceso que los ha llevado a formas poco comunes de vivir. El contacto con el dolor y la muerte es una forma poderosa de exponerse al conocimiento o la necesidad de saber sobre situaciones críticas. El chamán también ha sido definido como "el sanador herido", en el sentido de que las cicatrices son señales de su transformación en el camino del conocimiento para curar. El psicoanalista que se convierte en su propio análisis antes de comenzar a trabajar representa otra manifestación de este modo de aprender. La persona que forma parte de un grupo de autoayuda, comparte sus experiencias y es un ejemplo de ese conocimiento de primera mano al servicio de otros. (b) el llamado chamánico familiar. Tener cerca y accesibles a quienes imitan modelos facilita cualquier proceso de aprendizaje. La transmisión familiar es otra de las formas básicas de adquisición del conocimiento. El lugar donde usualmente trabajan los chamanes suele ser donde viven y donde está su familia o grupo. Es un sistema tradicional para transmitir experiencia, especialmente en labores que incluyen especialización artesanal.

Esta vocación familiar puede seguir una línea femenina (p. ej., vogulos) o masculina (p. ej., ostiacos samoyedos y siberianos) (Tondrian, 1964).

(c) junto con las anteriores, también deberían incluirse otros tipos de llamados, atribuidos genéricamente a "espíritus". Son señales con un valor profundo para un individuo particular. Muchas veces este llamado se siente venir "desde arriba". En el mundo del chamán, cielos y montañas representan el mundo superior, más intelectual y espiritual. Lo que está bajo el agua o tierra representa el mundo inferior, más físico. El medio entre ambos mundos no es solo el lugar donde se vive, sino también donde se siente y donde ocurren los estados ordinarios de conciencia. El llamado busca traducirse en acciones concretas capaces de modificar este mundo cotidiano. Este llamado puede percibirse vía sueños, eventos extraordinarios o en medio de problemas individuales o grupales que requieren una solución radical. Un llamado puede esperarse y no producirse. Así, por ejemplo, el general estadounidense Powell anunció no presentar su candidatura en noviembre de 1995: "La carrera por la presidencia requiere un llamado que aún no he escuchado". En muchas culturas, brahmanes, balineses, indo-us, etc., la montaña representa un lugar especial. En ella, por analogía, cuanto más alto sea tu estado de contacto puede alcanzar visiones más originales, conectar con realidades benéficas, conocerse mejor o encontrar remedios para diversos problemas. El poder creativo que el filósofo Antonio Escohotado atribuye al silencio, la observación y la contemplación parece estar presente aquí. La generación propia del poder de la naturaleza es la que el llamador "" produce un "detener el tiempo" o una "ruptura en las rutinas de vida" (Castañeda 1977). La retirada de la actividad previa ocurre después de que una persona ha tomado su involucramiento en el proceso de ayuda. Se considera que puede "remediar" e "incubar" su actividad futura. La aparición del chamán formado representaría el momento en que la persona se ha convertido en un "ser de conocimiento". Alguien que ha ido, ha regresado y está aquí como "remedio" tras una profunda transformación. El "espíritu" que descubrimos en grandes peregrinaciones: La Meca, Roma, Jerusalén, Santiago de Compostela, Guadalupe y tantos otros lugares, consistentemente en cada cultura expresa una profunda y enriquecedora transformación personal. Para significar su importancia, en algunos casos como en el mundo musulmán, se cambia el nombre o se añade otro (ver en la tercera parte de este trabajo: cambio en el sentido de identidad y creación de estados modificados de conciencia según el modelo propuesto por TART en 1975).

El conocimiento puede considerarse un fin, un valor en sí mismo. También puede considerarse que su valor adquiere sentido cuando se equilibra con el sentimiento. Por ejemplo, el budismo practicado en Tailandia o Ceilán enfatiza que la persona desarrollada, que ha regresado y que es sabia es la principal considerada. Esta consideración es ciertamente un valor intelectual. Una sutil distinción entre consideración y compasión marca la diferencia entre comprensión y ayuda. La idea de ayuda surge en la compasión que crece en el lamaismo del budismo tibetano. El sujeto hecho en sentido místico da lo mismo vivir o no, opta por lo primero por la compasión que inspiran los seres. En otros tipos de budismo, como el practicado en Tailandia, se da mayor consideración a la compasión. Esto implica dar más importancia a los valores intelectuales (entender, considerar) que a los valores emocionales (compasión). Según los grupos humanos, su evolución a través del tiempo y la reflexión que hacen sobre la enfermedad, el proceso de convertirse en chamán puede tener diferencias. Estas son siempre más superficiales que profundas y más cuantitativas que cualitativas. Por ejemplo, pueden distinguirse un mayor número de pasos o momentos significativos en este proceso de aprendizaje (ver Matthews, a propósito del chamanismo celta). 1.3. ¿Reflexión sobre uno mismo? La reflexión sistemática del chamán sobre sí mismo es un fenómeno tardío en el desarrollo de este tipo de práctica.


La actividad que caracteriza al chamán proviene originalmente de un impulso no necesariamente reflexivo para ayudar. Junto a éste, una experiencia progresiva le dará un sentido de sabiduría y de los roles propios a desarrollar. La propia vida y sus dificultades contribuyen a que el chamán no se atribuya una importancia excesiva absoluta, aunque pueda tenerla en sentido relativo. Es irrelevante porque su fuerza frente a la naturaleza es relativa y la conoce. A la vez, es capaz de conocer cosas que otros ignoran y cuya aplicación en tiempos de crisis puede ser muy necesaria. Si decimos que el tamaño de un hombre puede medirse por la magnitud de las cosas que lo enfurecen, el chamán es un gran hombre porque es capaz de confrontar a los espíritus, a las fuerzas de la naturaleza. El conocimiento y la relación de apoyo pueden permitirle crearse un ser superior o orgulloso. Sin embargo, no dar importancia permitirá actuar con más eficiencia y sin fallos (Castañeda). En este sentido, la definición y el trabajo que una mujer hace desde el ámbito del neo-chamanismo puede entenderse: "No soy sanadora. No sano a nadie. El concepto que tengo de mí misma es un paso en el camino del autodescubrimiento. Pienso un espacio en que las personas pueden aprender lo increíblemente maravillosas que son, enseñándoles a amarse a sí mismas" (there is; 1991). Los encuentros con la adversidad propia y ajena son un estímulo y educan su sensibilidad. Para Amber Wolfe, curar es "curar - es". En ese sentido, lo que podría ser la esencia del chamán, la sanación, se entiende como la capacidad de hacer que otros se sanen o facilitar que lo hagan. Se considera un "catalizador" (término usado en química para definir una sustancia que facilita reacciones de transformación y que sin su presencia serían más difíciles o lentas). La confrontación con lo extremo y profundo, con la enfermedad, el miedo y la muerte, con la agonía y el éxtasis, son capaces de hacer del chamán un ser audaz y a la vez ayudarle a "perder la autoimportancia" (Castañeda, 1977). El narcisismo es un mal aliado de las personas de conocimiento. En cuanto representa no poder ver la realidad con los ojos y sentimientos de los demás. El sentido del humor es a veces un buen termómetro para ver si la persona ha superado su ego. El libro de Álvaro Estrada "Vida de María Sabina, la sabia de los hongos" (ediciones siglo, 1977) revela muy ilustrativamente esta forma de ser y vivir. De hecho, el orgullo, el miedo, el poder y la muerte son enemigos naturales del chamán. Y a la vez son desafíos que ha superado hasta su último baile con la muerte (Castañeda, 1977). Este trabajo es resultado de un largo viaje, un trayecto en el sentido chamánico: porque pretende servir como puente entre el mundo desconocido de los chamanes y el pueblo civilizado, entre los chamanes muertos hace tiempo y los vivos hoy; entre archivos cerrados y una lectura abierta; entre el viejo, representado en imágenes históricas y el nuevo; entre pasado y presente. Y pretende también servir de puente entre culturas lejanas junto.

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